Madeleine Vionnet



MADELEINE VIONNET | EL GENIO DEL CORTE

1876-1975




  Pionera de la utilización del "corte al bies" y del drapeado en sus diseños, Vionnet eliminó de sus propuestas el corsé y se decantó por vestidos largos y cómodos. El objetivo más elevado de la diseñadora era el número mínimo de costuras, uno de los muchos ejemplos es el vestido de noche color marfil de 1935 cuya caída perfecta se debía a una única costura. Es posible que la habilidad de Vionnet por crear los cortes más refinados a partir de formas simples, como cuadrados y triángulos, se deba a su pasión por la geometría. En 1900 se convirtió en la mano derecha de Marie Callot Gerber. “A su lado aprendí a fabricar Rolls Royces. Sin ella no hubiera pasado de los Fords”. Vionnet entendió el cuerpo femenino como lo haría un médico, su intención era conservar su belleza natural. Con precisión de cirujano, consiguió que las costuras, hábilmente colocadas, obligaran al vestido a adaptarse a la silueta. Se trataba de un propósito revolucionario, ya que hasta entonces, se buscaba el efecto contrario. La modista se convirtió en escultora al crear sus diseños sobre un maniquí de madera en lugar de dibujar sobre un papel.

  Destacar que no era fácil ponerse los modelos de Vionnet, muchas clientas encontraban muy complicado ese corte tan poco usual e intentaban que la propia diseñadora les descubriera el arte de vestirse con ellos. El segundo ingrediente del milagro Vionnet fue la tela, únicamente los tejidos más sutiles se adaptan al movimiento del cuerpo: crespón de seda, muselina, terciopelo y satén. En 1918 Bianchini-Ferier creó, especialmente para ella, un tejido único, el crespón Rosalba (seda y acetato), una de las primeras fibras sintéticas. Vionnet no estaba demasiado interesada en el color, le bastaban el blanco y sus matices, lo que contribuía a dar a sus modelos un aire clásico. Sus adornos se limitaban a bordados o rosas y nudos estilizados. Sin embargo estos elementos cumplían siempre una función que sobrepasaba lo meramente decorativo, pues recogía la tela en puntos estratégicos para hacer innecesarias las costuras. Sus diseños no debían ser solo ropa, sino auténticos compañeros.

  Fue la primera modista que puso etiquetas con su firma en cada prenda. Auténtica precursora de los derechos de autor y de la lucha contra las imitaciones. Además de las condiciones, que la ley no impondría hasta mucho más tarde, de las cuales disfrutaban las trabajadoras: breves descansos, vacaciones pagadas y ayuda en caso de enfermedad. Las instalaciones de su empresa incluían una cantina, la consulta de un dentista, una enfermería y una agencia de viajes que se encargaba de organizar las vacaciones de unas mil empleadas.





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