Constructivismo, Rusia, 1917-1935

Este movimiento tiene sus raíces en los “Talleres Superiores Artísticos y Técnicos del Estado” y se desarrolló principalmente en el arte, diseño y arquitectura. La Revolución Soviética buscó nuevas formas de expresión relacionadas con la aspiración de suplantar el sistema capitalista por esquemas más democráticos de producción y distribución de bienes. Con esta finalidad, artistas como Vladimir Tatlin, Kasimir Malevich, Alexander Rodchenko, Wassily Kandisky, Naum Gabo y El Lissitzky promovieron una estética y una aproximación al diseño que, entre otras cosas, se asociaba a la producción industrial y decía adiós al ornamento complaciente.

Entre las características de estilo está el uso de colores naranja, rojo, azul, amarillo, negro y blanco, generalmente siempre en los mismos tonos, tanto en carteles como en objetos, y la constante alusión a elementos modernos que simbolizan el progreso, las estructuras geométricas y las formas pesadas.

Por ejemplo, la ceramica constructivista solía estar decorada con motivos suprematistas, formas geométricas sobre un fondo blanco, lo que producía una fuerte impresión de dinamismo y modernidad. Pero a causa de la inestabilidad propia del tiempo que sigue a una revolución, se llevaron a cabo muy pocos proyectos a gran escala, por lo cual el Constructivismo se limitó al diseño de exposicines, cerámicas y grafismos.

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